Memorias del Porvenirde Don Renato
Portada - noticias de actualidad Memorias del Porvenir
correo a donrenato@iniciativa.de correo a: nota@iniciativa.de
informacin oportuna y eficaz
imprimir: Café té cuento…Un abuelo a toda madre

 

Café té cuento…

 

UN ABUELO A TODA MADRE.

 

Cuando lo vi, la última vez, era un montón de carne despedazada, con la ropa que llevaba ese día desgraciado. Sus ojos, su piel, parte de una oreja, las piernas rotas, el abdomen, todo en él, teñido de sangre. Su propia sangre desparramada sobre lo que había sido un cuerpo humano, de unos ochenta años de edad, que en ese momento no representaba nada.

 

Sólo carne destruida y ropa despedazada; y sangre por todos lados. El abuelo Carlos había pasado así, en un instante de la vida alegre y dicharachera, a una muerte espantosa que, en los primeros segundos del accidente, le ha de haber dolido tanto, que hubiera exclamado, como cuando se dio un martillazo en el dedo.

 

-¡Carajo!

 

Vivía en México, desde hacía mucho tiempo. La escuela, el teatro, la música, la vida misma en la ciudad, adoptada desde el primer año de mi vida, me impedían estar con la familia. De vez en vez venía a la provincia y lo primero que hacía era saludarlo, y que me platicara de sus andanzas como soldado revolucionario, pero a la vez, como jugador de naipes, en el Casino Español, al que había entrado como empleado, hacía un titipuchal de años.

 

-Pues, verás hijo…Y se soltaba con retazos de su vida, de una historia escrita bajo el maleficio de la servidumbre. Los indios mexicanos les servían a los gachupines, en la barra, como meseros, o en la mesa del juego, barajeando o limpiando el enorme salón, después de que acababa la mal llamada jornada del chupe y del juego, de la colonia española.

 

Ninguna mujer “decente” se atrevía a entrar a ese sancta sactorum. Prohibidísimo. Y las damas españolas, algunas de un tipo característico de la península, llamaban la atención cuando se les veía deambular, por los portales o por la plaza de armas.

 

-¿Y cómo te sentías, abue, en ese ambiente?

 

-Mal. Realmente mal. Los gachupines-y eso se lo aprendí muy pronto-, son baturros, necios, pagados de sí mismos, no saben la O por lo redondo…

 

-¿Todos?

 

-Se salvan unos cuantos. Se vino de España lo peorcito, y después de la conquista, otro tanto, que dejaban mal parada a la llamada madre patria.

 

-¿Madre patria?

 

-No, eso bórralo de tu memoria. Los españoles del 1500 y feria fueron conquistadores. Nosotros teníamos una cultura, digna de todo crédito. Nuestras pirámides a la altura de las egipcias (que ahora un trastornado gobernador del Estado de México, llamado Enrique Peña Nieto, apoyado por un idiota del INAH, Alfonso de María y Campos, TRATAN DE DESTRUIR, por causa del turismo internacional).

 

Y la madre patria quedaba en el juego sólo de las palabras. A mi abuelo le dolía lo que habían venido a hacer los conquistadores ibéricos no sólo con la gran Tenochtitlan, sino la destrucción masiva de los ídolos, que eran los dioses de los pueblos que estaban asentados en México. También la quemazón de los códices, y de tanta información, que se perdió en una gran mayoría, salvo lo que rescataron algunos frailes. Y sobre todo que impusieron un religión, la católica y romana, a sangre y fuego, a través de la santa Inquisición.

 

Mi abuelo, de raza pura indígena, tuvo la ocurrencia de casarse con mi abuela, Manuelita, cuya madre había sido francesa, viuda de un soldado que vino a imponer, con su bayoneta, al espurio de Maximiliano de Habsburgo. Murió en la batalla del 5 de Mayo de l862. Viuda y sin hijos entró a trabajar en una pastelería, en donde se conocieron. Se amaron al instante, y se casaron. De ese matrimonio nació mi madre.

 

Mi madre, desesperada, porque nadie de la familia quería entrar a la sección hospitalaria, donde se hacen las autopsias, me llamó por teléfono y en un abrir de ojos, estaba ya en el sitio adecuado, recibiendo las instrucciones para un reconocimiento postmorten.

 

-De este color era la ropa y el saco que usaba, y así y asado. Su cara y sus ojos, moreno y negros, en su mano un anillo, creo que de masón; en fin, obsérvalo bien, y cuídate de que sea Carlos, mi padre y tu abuelo, hijo.

 

El olor a sangre putrefacta fue el primer indicio de que estaba seguro que quien yacía sobre la plancha fría era mi abuelo Carlos, El doctor que me acompañaba, me dio los pormenores, y volteó lo que era volteable y me señaló algunas garras de la ropa que llevaba. Pero el saco y el inconfundible anillo me orillaron a aceptar que allí estaba mi abuelo, sin cara, sin ojos, sin brazos, sólo un revoltijo de huesos con ropa destrozada.

 

Lo miré largamente. El doctor me dirigió dos o tres palabras. Salí de ese estupor y no importando nada, tomé una parte de su saco, que tenía parte del hueso salido, y lo salude, como si estuviera vivo y aunque las palabras no salieron nunca de mi boca, pude decirle:

 

-Abue, como estás…

 

DON RENATO…En MEMORIAS DEL PORVENIR…Lunes 16 de Febrero del 2009

 
 

“Fuera del INAH Alfonso de Maria no mas daños al patrimonio Trabajadores A.T.M. Tlaxcala” Museo Regional de Tlaxcala.

El impuesto Director General del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Alfonso de Maria y Campos Castelló se ha puesto del lado de la destrucción del patrimonio cultural perforando las piramides de Teotihuacán.

   
   
 
 
   
   
 
 
   
   
 
 
 



Sección: Política Inicio



  Actual

Sopa de letras robadas
Después de siete meses
Tengo por delante una lucha
Nuevas teatralidades.
Comes y te vas
Un polvoriento almacén de hechos
Lo que son los columnistas
Quien duda de que Andrés Manuel es el presidente
Católica, Apostólica Y Calderonista
Una nueva era…¿será verdad tanta belleza?
El anacrónico de Bertone
La religión: ese gran negocio…
¡Qué Presidente Tenemos!
Enrique Peña Nieto, un ofensor del patrimonio arqueológico
Los fantoches
Inprescriptible: el juicio
De pen…regala lo suyo
-2 0 0 9-
Profetas con voz
Tres meses
Esa condicion humana tan desventurada
La diferencia de una vida...
Muera la inteligencia
El país esta peor a dos años
Los cínicos de ahora
Retratos de los mexicanos - segunda parte
Retratos de los mexicanos - primera parte
Reflexiones sin cuento
La trastienda
Piñata adelantada
Con licencia para matar
Dos partidos, un pelele y la televisión
Congreso Constituyente...Congreso Constituyente...
¡Qué descarados!
- Si señor, lo que usted diga -
¡Miserables!
Al cesto de la basura
¡Cuál es el saldo de la vida!
Crímen y suicidio del Gobierno mexicano
¡Qué bien suena!
Ni perdón ni olvido
Lo que escribió la prensa francesa sobre el 68 mexicano
Domingo 28 en el zócalo
Por un acuerdo nacional
México, sombra de lo que fue
¿Un plan divino para los EUA?
El oficio períodistico / El Cuarto Poder
- Psicología del individuo -
TV En Movimiento
El canto de la esperanza
¡¡Todos al Zócalo !! ¡¡Con Andrés Manuel!!
Comunicación y Cultura
El que ríe al último - Segundo acto
El que ríe al último
Dos marchas: la de los ricos y la de los pobres
Antes de soñar es necesario saber
 
 
 
 
 
  Columnas

Estupefacción
Bibliotecas populares
 

  Literatura

Café té cuento… Un abuelo a toda madre
Café, té, cuento… Cada día menos
Cuento que te cuento
Sabia virtud la de perder el tiempo
Desde ese domingo que fue otro...
 

  Cultura

Corazón oxidado por la vida
México City, mi ciudad
A mi me la pela la muerte
Actores en la vida real...
Sí son machos vengan...
Si de libros hablamos...
Escollos y paradojas de la nueva cultura cubana
¿Va a estar usted y los ricos también?
El Gesticulador de Usigli
Niño, ¿qué quieres ser cuando seas grande?
Los cien años de João Guimarães Rosa
Federico García Lorca
 
 
correo a Don Renato: donrenato@iniciativa.de
 
 





(c) Copyright 2006-2010 Memorias del Porvenir
(c) Copyright 2010 iniciativa.de
Todos los Derechos Reservados. All Rights Reserved
Si el contenido de memorias del porvenir se publica o se distribuye en otro lado favor de citar la fuente con el link activo correspondiente: http://iniciativa.de
No se permite lucrar con contenidos de Memorias del Porvenir ni con contenidos de iniciativa.de
En cualquier caso ponerse en contacto con: contacto.in@iniciativa.de