Memorias del Porvenir
Sábado 13 de Diciembre del 2008
noticias de actualidad  

CORAZÓN OXIDADO POR LA VIDA

DON RENATO

Joaquín Sabina, en un verso, me hace sentir nostálgico y me hiere el alma, porque hasta en el amor, los hombres y las mujeres, hemos fallado, a lo ancho y largo del camino de la vida; entendiendo que la vida, es breve y a veces muy callada, para emitir gorgoritos de amargura o desprecio, de lo que alguna vez fue cercano a nuestro corazón, la propia vida o la mujer.

    Cada quién hablará siempre como le fue en la feria de la vida. Algunos callarán y otros llorarán. Y otros, como el payaso del poema, lágrimas vivas serán derramadas ante su propia desgracia: hacer reír cuando su vida es trágica.

Cito el poema:
Conservo un beso de carmín que sus labios dejaron
impreso en el lavabo.
Una foto amarilla, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado.

    De nada sirvieron consejos, ni añorados regaños, tampoco ejemplos que nos dieron los demás, que como dice el dicho: Nadie escarmienta en cabeza ajena. Todos somos un mundo aparte y nos manejamos a la voluntad de nuestro destino, que prácticamente trazamos, un día sí y otro.

    Y cómo no íbamos a fallar si en lo social y colectivo, no a nivel nacional ni estatal, ni tampoco de ciudad en que vivimos, sino en ese pequeño espacio que denominamos colonia o barrio. Allí, en ese encuadre de cinco o seis o más cuadras a la redonda, que es nuestro habitat y lo que menos hacemos, es transformarlo en agradable, lleno de árboles, a fin de que los árboles son vida; limpio, barrido por cada uno, para darle la plenitud de que gozamos un área que es nuestra por todos conceptos.

    No esperemos que el municipio tome la palestra y que bajo un slogan político, se lleven el crédito que, por asociación colectiva, nos corresponde a nosotros llevar a cabo.

    Si en eso fallamos, ¿cómo no hemos de fallar en el amor, que el amor se transforma en hogar y a ese hogar, llegan hijos, y luego nietos, bisnietos y yernos y demás parentela? Que, son como los árboles que hay que regar, no sólo para que crezcan sino para que estén vivos y no se sequen prematuramente y se acabe ese ambiente de interregno, que nos lleva a deplorar amargamente, ¿Para qué nacimos?

    Somos testigos, desde luego a lo largo de los años, de barrios y colonias que hoy son deplorables, envilecidas por la incuria humana que responden a nuestra tristeza con mayor tristeza. Casas que se derrumban solas, calles sucias, porque a la incuria de los habitantes se suma la irresponsabilidad del municipio. Casas que nunca se pintan ni tienen arreglos; árboles secos en calles muertas, como las almas.

    Vemos sí ahora y con mayor profusión cantinas, abarroteras que venden más alcohol que en tiempos de la prohibición, y en lugares, dizque turísticos, table dance y mugre, que de acuerdo con los criterios de quienes defienden ese estatus, solo así se garantiza el turismo extranjero, como ciudad de primera, como ciudad cosmopolita.

    Como decía el maestro Luis G. Basurto, en su obra más representada en todo el mundo, CADA QUIEN SU VIDA. Es decir, que vivan como quieran y hagan lo que se les antoje que, en síntesis, es la individualidad y no lo colectivo, el ser humano sólo que se enfrenta sólo y que hace y deshace sólo, la quimera de la comunidad.

    Comunidad igual a colectividad, sumado al esfuerzo humano, nos da la ecuación de progreso en el barrio, en la colonia, y luego en la ciudad y más tarde en el estado, y finalmente en el país. Eso se llama hacer el bien colectivo para uno mismo, y por lógica en extensión, para los demás.

    Esto nos recuerda que en casa tenemos el mismo trabajo colectivo o de otra manera se derrumba la familia porque, a pesar del machismo no sólo de México, sino del mundo, debemos trabajar unidos a favor de la estabilidad y la tranquilidad de esas cuatro paredes que, por amor o por costumbre, se denomina casa, hogar o sitio familiar.

    Pero como estoy hablando de machitos mexicanos que no lavan ni una cuchara, ni barren, ni lavan la ropa, sino que tal trabajo se lo cargan a la mujer que, además de trabajar fuera del hogar, porque no alcanza el dinero para maldita cosa, debe llegar a hacer el trabajo hogareño, porque los hombres así fueron conformados por las madres que, acomplejadas, impedían que los niños hicieron el trabajo, dejándolo para las eternas sirvientas, las mujeres que, desde siempre, les impusieron deberes que debían ser compartidos.

No nos vamos a meter más en honduras.

    Esta es una tarea, inclusive la hogareña, de trabajo colectivo o de otra manera ni creceremos, ni tendremos una comunidad agradable, ni nuestros hijos o nietos, tendrán el habitat digno para que no se conviertan en carne de presidio, como se decía en las películas viejas de cabareteras que nos envolvió cuando adolescentes y jóvenes en cines de mi ciudad, hoy desaparecidos para siempre.

    Y concluyo con don Chema, que no nos acordamos donde lo leímos, pero que es un personaje que remata estas reflexiones de ver a su barrio o colonia, agradables no solo para la vista sino ancladas ya en el respeto por esas secciones, que podrían envidiar los demás.

    Esta don Chema, que sólo llegó al tercer grado de primaria y que apenas sabe leer y escribir, pero que frecuentemente se para hablar y expresar sus puntos de vista respecto a lo que acontece al país, y con esa calma, que le es propia a las personas que acumulan años y mañas, dice:
-Ojala nuestro futuro no fuera tan negro, pero en este país, México, el vacío es eterno cuando se escabullen los políticos de sus responsabilidades, pero lo peor es cuando uno, como ciudadano, no aporta nada, ni siquiera una sugerencia, como la de plantar un árbol, pues menos para mejorar la comunidad.

    Futuro negro y vacío el país, ¡qué mala onda!

DON RENATO en MEMORIAS DEL PORVENIR ...Sábado 13 de Diciembre del 2008

 

 

 


Sección: Cultura Inicio
correo: donrenato@iniciativa.de  



(c) Copyright 2006-2010 Memorias del Porvenir
(c) Copyright 2010 iniciativa.de
Todos los Derechos Reservados. All Rights Reserved
Si el contenido de Memorias del Porvenir se publica o se distribuye en otro lado favor de citar la fuente con el link activo correspondiente: http://iniciativa.de
No se permite lucrar con contenidos de Memorias del Porvenir ni con contenidos de iniciativa.de
En cualquier caso ponerse en contacto con: contacto.in@iniciativa.de