Memorias del Porvenir
Viernes 5 de Diciembre del 2008
noticias de actualidad  

MUERA LA INTELIGENCIA.


DON RENATO



Si Juan Miguel de Mora escribió MUERA LA INTELIGENCIA nosotros podríamos revertirla por MUERAN LAS BUENAS INTENCIONES de los Chuchos, que creen que con palabras, palabras y más palabras, pueden hacer cambiar de actitud a todos aquellos mexicanos que los ubican como traidores no sólo al partido, sino a la patria.

Y quien mejor maestro para escudriñar esos corazones de mierda que la muerte de un octogenario luchador social y político, como lo fue, Othón Salazar Ramírez. Y con estas, sus palabras, le damos jaque mate a las palabras de esa nueva izquierda, que no representa más que servir a sus nuevos amos, capitalizar una presidencia espuria, y secuestrar al PRD, para hacerlo cambalache, porque tienen sucias las manos, como las sucias manos del presidente espurio que gobierna, más bien, mal gobierna al país: Jeli-pillo.

    -Si mañana fuera el último día de mi vida, las horas que me restaran, las entregaría a poner mi grano de arena en la tarea gigantesca de lograr que resurja la izquierda revolucionaria en el país.

Y como preguntón que soy, se la haría a Jesús Ortega Martínez, con toda la mala leche de que fui formado por el propio sistema que, impuso toda clase de agravios al pueblo mexicano, sino que además, sus seguidores, los panistas han elevado al cubo.

    -¿Qué piensa señor Ortega de este desafío cuando está usted en la plenitud de su vida y ya ha traicionado sus principios y su ideología, aunque usted declare que no? ¿Cómo surgiría una izquierda revolucionaria si usted mismo ha dejado de serlo? ¿Piensa acaso que tiene valor y responsabilidad su vida cuando ha secuestrado al partido en beneficio del pelele e inepto presidente que tenemos, y que la mayoría mexicana, no elegimos? ¿Intenta decirnos que lo está haciendo por México?

Al repasar los momentos históricos, de la relación que tuvimos con el profe Othón, en tantos sitios como me los ofrecieron en mi calidad de reportero de diarios capitalinos, no puede uno, sino recordarlos como los más llenos de sinceridad, en su voz ya cascada por la edad, y porque su mente, siempre alerta, definía la lucha del día siguiente, o se enfrentaba a la represión en que, aullaba la muerte, en cada recoveco de su vida y la de muchos que estuvieron en el MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DEL MAGISTERIO, y en tantos otros.

Sus palabras eran más dignas de ser escuchadas que las de un Chucho cualquiera: No tengamos miedo a la muerte, - Para que tenerle miedo, si cuando ella llega nosotros ya nos fuimos, - Y así fue, cuando llegó, el ya se había ido, siguiendo su idea que se plasma en su inmortalidad, como un revolucionario de la izquierda nacional.

Y si ayer ondearon las banderas rojas, con la hoz y el martillo en amarillo, y se cantó el himno universal de los socialistas, LA INTERNACIONAL, ¿Qué se despedía sino al cuerpo inerte de un hombre que había trascendido a la muerte para alcanzar a los dioses del Olimpo de las Revoluciones de todos los tiempos? Y su trascendencia se fincaba en su voz, autorizada por la lucha y las mil batallas, y sus mensajes y sus palabras y su lenguaje que, los que lo vivimos lo comentamos, y los que ni lo conocieron, si llega el momento del cambio, se enterarán de sus proezas si leen LA TIERRA PROMETIDA, en algunos de sus tomos.

Y pregunto, porque es de cajón hacerlo, ¿quién recordará mañana a Felipe Calderón Hinojosa como ahora nadie pregunta por el hocicón de Vicente Fox Quesada, salvo que paguen páginas en revistas mierderas como HOLA y otras de corazones bermejos y tintos por el dinero robado al pueblo por sus dirigentes degenerados y perversos.

Dénme un nombre o muchos de los tiempos de los cincuenta y sesenta cuando la lucha fue a sangre y fuego, o del encierro en las cárceles, o de las luchas desde los frentes que se abrían, frentes populares donde maestros, ferrocarrileros, médicos, enfermeras, estudiantes, fueron masacrados, reprimidos, furiosamente torturados, como ahora lo hacen los narcos, y no aparece ninguna lista digna de todo crédito. ¿Dónde están esas listas de los prohombres priístas o panistas? ¿Existen? ¿Han existido?

En cambio, los maestros como Othón seguirán resplandecientes en la órbita de su participación para hacer un México que, en palabras de Andrés Manuel López Obrador, debe ser justo, democrático y de bienestar para los jodidos, de ahí la lucha de todos ellos, primero los pobres que, como siempre han sido los más amolados desde tiempos inmemoriales.

¿Quién se acordara de Felipe Calderón Hinojosa dentro de veinte años? Por eso Bertolt Brecht, cuyo departamento conocí en una viaje a Berlín, que se ubicaba en la zona oriental, así como el lugar, tan cerquita como a un tiro de piedra, donde está enterrado junto con Helene Weigel, una de sus compañeras y que montó, para el Berliner Ensamble, LA MADRE, de Tolstoi y que fue uno de los grandes éxitos de Brecht.

Brecht escribió un poema que en su parte final dice:

Hay aquellos que luchan una hora
y son buenos.
Hay quienes luchan un año
Y son mejores.
Hay aquellos que luchan muchos
Años
Y son muy buenos.
Pero pocos
Luchan la vida entera.
Esos
Son los imprescindibles.

DON RENATO en MEMORIAS DEL PORVENIR,
Viernes 5 de Diciembre del 2008

 

 

 


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