Memorias del Porvenir
Lunes 6 de Octubre del 2008
noticias de actualidad  

Niño, ¿qué quieres ser cuando seas grande?


DON RENATO

    Cuando uno abre un libro, recién adquirido por mil razones, ¡qué de sorpresas nos depara su lectura! Y hasta no concluirlo lo dejamos por la paz. Y pasa a engrosar el número de volúmenes que su lectura nos ha ayudado al autoconocimiento, a la diversión, al estímulo y a seguirlo investigando junto a otros semejantes.

    En el libro UNA NUEVA LECTURA DEL QUIJOTE, escrito por José Eduardo Pérez Valera, de la Universidad Iberoamericana, en edición de 1994, se destaca el esfuerzo de conjugar la filosofía con la crítica literaria.

    Nos ofrece, además, una interpretación del Quijote a la luz de la filosofía crítica de Bernard Lonergan comunica en su Insight. Una lectura relativamente nueva del Quijote, que exige la reflexión y culmina en la afirmación, por la que se conoce la verdad de las cosas.

    El hombre no es sólo sujeto cognoscitivo, también es actor del drama de la vida que nos induce a pensar en los acontecimientos recientes del país, que a pesar del conocimiento o autoconocimiento de la situación política y económica que sufren más de 60 millones de mexicanos, que para ellos representa un drama, pues son actores que están en el maremagnum, y que por lo que se ve, están sujetos al gran teatro del mundo.

    ¿Cómo hacen las cosas los otros protagonistas? ¿Aquellos que forman parte del abusivo y corrupto sistema gubernamental a niveles federales y estatales, cuando se ventilan cosas tan sucias, como las ocurridas en Puebla, con Mario Marín Torres o en Oaxaca con un multiasesino llamado Ulises Ruiz Ortiz?

    Además de las preguntas que se hacen para una reflexión, también se hacen para una deliberación, sobre lo que realmente vale la pena llevar a cabo. Lo que culminan en juicios de valor y en decisiones de actuación; es decir ser parte de la trama y de la tramoya.

    Por ejemplo, ¿han leído los funcionarios, de todos los niveles, el Quijote? ¿Han refrescado su mente en el andar de este genial personaje creado por Cervantes, que irrumpe en el terreno literario con un nuevo género?

    Si lo han leído, ¿lo entendieron? Porque es intelegible, es verdadero, tiene valores, y las facultades humanas, por la lógica, tienen que dirigirse naturalmente a sus objetos, que son como el centro del universo, en puntos fijos, como, para el pobre, el pan de cada día, para el jornalero, un campo cultivable, para el trabajador u obrero, no solo la industria y el trabajo, sino el pago, y buen pago por su desempeño.

    El maestro Pérez Valera afirma que por el hecho de nacer en este mundo, somos el centro de una multitud de deseos, sentimientos o aspiraciones a diversos objetos.

    -Niño, ¿qué quieres ser cuando seas grande?-

    La imaginación se abre y el campo de las aspiraciones a diversos objetos u objetivos, se desbordan pero, ¿qué pasa? los últimos gobiernos, entre priístas y panistas, han acabado con la esperanza del pueblo porque, sus deseos, han sido cortados de tajo, porque ya no hay opciones vitales, porque el tiempo oportuno ha pasado y hoy hay millones de personas que han transpuesto la edad para acción existencial.

    Millones de pobres y viejos. Y la intencionalidad del gobierno, solo salvado por el proyecto de Andrés Manuel, de otorgarles una pensión a los mayores de setenta años, no se descarta que la esperanza sigue viva; pero del lado de una izquierda dividida.

    Pero, ¿esa vida es productiva? Se preguntan muchas veces: ¿Qué es lo que voy a hacer de mí mismo? Pregunta que se ha planteado a través de los siglos. Pregunta existencial en el centro de toda reflexión filosófica.

    ¿Cómo puede hacerse de sí mismo un genuino ser humano?

    Podríamos empezar por la educación. Una educación avasallada por la estúpida idea de que pase a manos de instituciones religiosas, como medio de privatizarla, y a las escuelas y universidades patito, en donde el alumnado sale porque sale, ya que están esperando otras generaciones. Pero, ¿salen educados, genuinos?

    En mis tiempos de primaria y secundaria, bien lo recuerda uno, había materias culturales como la música, el teatro, la danza, la poesía. Las jornadas eran alegres porque no se pedía a nadie permiso para entrar a la línea de la literatura y del buen gusto. O preguntenle a los abuelos ¿cuánta diversión había en la lectura de Un Corazón de Niño, por ejemplo?

    Hoy es un corazón roto por una filosofía de la educación extraña a los conceptos de cultura indígena, que nos dejan perplejos. Y no hay respuestas genuinas de parte del Estado a través de una secretaría destinada al caso. ¿Hasta dónde lo existencial marca el grado de libertad para aprender?

    Pero eso no es todo. Las universidades autónomas y forjadas después de la revolución mexicana, ¿qué pueden ofrecer de nuevo cuando se les niega el dinero necesario para mantener ya no el estatus, sino para recibir más alumnos, si no cuentan con los recursos suficientes para el caso?

    Hay que privatizar la educación. Y sin educación universitaria, ¿se podrá tener por extensión cuando se derrumbe el edificio universitario en todo el país.

    Ellos dicen: hay que privatizarlo, y los privatizados señalan, ¿cuánto dinero está entrando?

    Y les contesto:

NO A LA PRIVATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN !



    mugres mercenarios mercantíles globales !

Don Renato
MEMORIAS DEL PORVENIR
Lunes 6 de Octubre del 2008

 

 


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